Dentro del curso docente impartido por la profesora Susana Fernández do
Santos se realizó una interesante actividad en la que se experimentaba
la pintura al temple con base de yema de huevo.
En la pintura al temple el vehículo del pigmento es una emulsión
natural, como puede serlo la yema de huevo. La característica principal
de una emulsión es que consiste en una mezcla estable o suspensión de
dos líquidos que normalmente no se mezclan tales como el aceite y el
agua. Las emulsiones utilizadas en la pintura al temple son emulsiones
hidrosolubles o emulsiones de aceite y agua en las que el ingrediente
oleaginoso está suspendido en forma de finas gotitas en el líquido
acuoso. Pero hay también emulsiones de aceite y agua en las que las
gotitas de agua están suspendidas en el líquido oleaginoso.
La forma más común de pintura al temple es el temple de huevo el cual es
hidrosoluble. La yema de huevo proporciona una emulsión natural que
mezclada con los pigmentos y el agua destilada o purificada es un medio
pictórico muy adecuado y con un secado rápido. Tradicionalmente este
medio ha sido utilizado en trabajos que se elaboran despacio y
cuidadosamente. No se presta a los estilos pictóricos directos en los
que la pintura se trabaja espesa sobre la superficie del lienzo. En el
temple de huevo se utiliza la pintura diluida y superpuesta de forma
sistemática. Su singularidad se debe, en parte, al hecho de que se
pueden superponer muchos más trazos de pintura sin que se pierda
frescura. El color y la forma de la primera capa de pintura siguen
teniendo efecto en las siguientes capas.